El transportista de pasajeros especiales

Lunes, 19 junio, 2017

Emprender fue una de las decisiones más grandes de su vida. Hoy, lo recuerda como un gran salto hacia la independencia económica.       

“Chao tía, lo paso a buscar a las doce. Que tengan un bonito día”, se despide Marcelo Tabilo (61), antes de ponerse a conversar con nosotros. Es un hombre muy trabajador y con una agenda apretada. Su emprendimiento ha llegado a convertirse en una gran pasión y es que requiere de mucho orden, confianza y absoluta responsabilidad.

El emprendedor es chofer de un furgón escolar hace más de 15 años. Optó por este rubro luego de dejar atrás su trabajo en una oficina financiera y mudarse de Santiago a Llolleo, V Región. “Pasé primero por una amasandería. Estuvimos en eso con mi señora como unos diez años acá en LLolleo, pero era mucho sacrificio. Necesitaba un trabajo que me diera un poco más de holgura. Me gustaba mucho manejar, entonces, cuando una amiga de mi mujer le dijo que necesitaba un chofer, me apunté de inmediato. A los pocos meses comencé con mi propio furgón escolar”, recuerda.

Marcelo cuenta que hay que tener mucha vocación y ampararse a lo legal para otorgarle credibilidad a tu emprendimiento. “No es tan fácil como llegar e ir a dejar niños a sus jardines y escuelas. Tienes que contar con todos los permisos de la Seremi de Transporte, estar registrado y tener un automóvil acorde a las exigencias. Yo soy ‘tío’ de furgón por ley y los papás confían mucho en mí porque me han dicho que tengo ángel para esto. Uno le agarra mucho cariño a los niños, casi como si fuesen tus propios hijos, además, que ellos son directamente mis mini clientes, entonces, tengo que ofrecer un servicio como corresponde”, explica.

Está rodeados de escolares todos los días, es por eso que le preguntamos si ellos les recuerdan a sus hijos. “Por supuesto que sí. Sus padres depositan en mí su confianza y ponen a los peques a mi cuidado. Yo me pongo en su lugar y por eso tengo que trabajar lo mejor que pueda. Mis hijos son todo para mí. Cuando comencé a emprender, fueron mi principal motivación. Cada peso era para sus estudios. Fueron un gran impulso y ahora miro hacia atrás y está casi toda la pega hecha. Estoy muy orgulloso, porque dos de mis tres hijos ya estudiaron y sólo me queda el conchito”, ríe.

El emprendedor dice que ser chofer de furgón escolar es una labor que se levanta a realizar todos los días con una sonrisa. “Yo soy feliz haciendo esto y se nota que los niños me quieren mucho. Trabajo con escuelas y jardines. En el viaje de las doce, por ejemplo, tengo pequeños con capacidades especiales, ellos requieren más atención y cuidado. Tienes que tener más llegada con ellos para que te hagan caso y se porten bien. Al final del día, son los niños los que les cuentan a sus papás cómo estuvo el viaje”.

Sobre Fondo Esperanza (FE), Marcelo dice que ha sido un apoyo enorme para mantenerse vigente en el rubro. “Estoy en la institución hace varios años y me han ayudado bastante. Mi trabajo demanda que esté constantemente adecuando mi furgón, cambiándole repuestos, pintándolo, por lo que requiero de varios insumos. Todo esto, por el bienestar y la seguridad de mis pasajeros. Con Fondo Esperanza aprendí a ordenarme, a trabajar en grupo y ser positivo. La organización te entrega herramientas que son bastante valiosas y que no solamente tiene que ver con plata. Te enseñan a creerte el cuento, a ser tu propio jefe de forma responsable y humilde”, finalizó.

Alianzas

  • ROLIMAQ
  • logOmULTI
  • logoSVP
  • gendarmeria
  • aig
  • LOGO FARDO
  • logo kitchen
  • logo_pudahuel2
  • red_desarrollo1
  • La Red
Diseño y desarrollo: Pulsor Comunicación Digital | SOPORTE Y mantención web POR SEIN